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Seminario de Maestros: la trascendencia de un llamado que siembra Fe en las nuevas generaciones

Seminario de Maestros: la trascendencia de un llamado que siembra Fe en las nuevas generaciones

Con fecha 24 de octubre se llevó a cabo la tercera y última jornada del Seminario de Maestros de Escuelas Bíblicas, convocatoria que se realizó de manera simultánea en las iglesias de El Trébol (1° Distrito), Lota (3°, 4° y 5° Distrito) y La Rotonda (6° Distrito), abarcando así todos los distritos en una jornada única nacional.

Bajo el texto “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2° Timoteo 2:15), esta tercera y última instancia convocó a más de 100 asistentes e incluyó el período de evaluación, donde 41 aspirantes a maestros pusieron a prueba los conocimientos adquiridos a lo largo de los tres encuentros anuales en los que se dieron cita. Con una evaluación escrita y un tiempo de aplicación práctica y oral, los candidatos aplicaron lo aprendido y mostraron su preparación personal para asumir esta importante labor, considerando de todas maneras que el servicio al Señor no se sustenta únicamente en la preparación académica, sino también con la guía, sabiduría y dirección de Dios.

La convocatoria al seminario también contempló a los maestros ya graduados, quienes están en una formación permanente ante los nuevos desafíos que se presentan en la labor de implantar y sembrar la fe en las nuevas generaciones. Temas como dar a conocer el mensaje a estudiantes con necesidades de aprendizaje transitorias o permanentes, usar las nuevas tecnologías a favor del desarrollo de las clases o como abordar casos de sospecha de vulneración de derechos en cuanto a prevención, detección y actuación entre otros, son conocimientos relevantes que ayudan a la mejora continua de un maestro que jamás termina de aprender y capacitarse. Como es el lema de Enseñanza, “saber más, para servir mejor“.

Claudia Opazo: “Herramientas más profundas sin perder nuestra esencia ni el enfoque en la iglesia local“

Con respecto a la formación de maestros, tras ser consultada por el área de Comunicaciones, la hermana Claudia Opazo coordinadora de Escuelas Bíblicas, expresa lo siguiente

¿Cuál es el objetivo principal en la formación de nuevos maestros?

En primer lugar, señalar que no buscamos formar a profesionales de la educación. El objetivo principal es equipar e inspirar a nuestros hermanos que cumplen con esta labor de enseñar en sus iglesias locales. A la vez, queremos que el nuevo maestro no solo adquiera herramientas pedagógicas y conocimientos bíblicos, sino que comprenda la trascendencia y la importancia de su ministerio como un formador del carácter cristiano y sembrar la Fe en la nueva generación, ya sean niños, adolescentes, jóvenes o adultos. Buscamos desarrollar en ellos el carácter espiritual de un maestro en su modo de vida constante; competencias pedagógicas básicas para saber cómo enseñar de manera relevante e interactiva; y también la pasión ministerial en el amor por sus estudiantes y al servicio que prestan en la Iglesia local.

¿Cómo ve la evolución de estas jornadas año tras año? ¿Es muy diferente a como eran años atrás en cuanto a candidatos a maestros?

La evolución ha sido muy positiva en cuanto al interés de los aspirantes a maestros. De hecho, este último año vimos un crecimiento importante en la convocatoria ya que comenzaron 47 hermanos la formación y 41 de ellos llegaron hasta el proceso final de evaluación, lo cual demuestra que hay un deseo real de servir.

Sin embargo, el gran reto que observamos no está en los nuevos candidatos, sino en la capacitación continua de los maestros graduados. A pesar de que contamos con una asistencia de aproximadamente 100 personas en las jornadas entre 3°, 4° y 5° Distrito (en el 1° Distrito la asistencia ha sido de 12 hermanos, al igual que en el 6° Distrito lo cual es un buen número), sabemos que la cifra debería ser considerablemente mayor si todo el equipo de maestros de las iglesias locales participara. Lamentablemente, detectamos que muchos maestros graduados no le otorgan el peso o la prioridad necesaria a la actualización constante, o priorizan otros compromisos. La capacitación no acaba al graduarse, sino que es una responsabilidad permanente para mantener la calidad y la relevancia en el aula, para lo cual se necesita estar constantemente preparados ante los diferentes desafíos actuales, temas que hemos abordado este año en los seminarios para los maestros.

¿Cómo ve el proceso de evaluación?

En cuanto a la evaluación, hemos mantenido el mismo sistema con el que se inició muchos años atrás, considerando lo que decía al principio que nuestro objetivo no es formar profesionales de la educación ni exigir un perfil académico.  Por eso, el proceso de evaluación es simple donde convergen la teoría con la práctica considerando aspectos como la preparación de la clase, el manejo del grupo, el uso de recursos didácticos y la integración de la doctrina.

La evaluación busca verificar que el candidato haya adquirido las herramientas básicas indispensables para estructurar y dar una clase. Queremos asegurarnos de que la iglesia local reciba maestros que, dentro de la simplicidad, estén realmente capacitados y listos para enseñar la Palabra de Dios con responsabilidad y claridad. Además de lo anterior, puedo agregar que hemos avanzado hacia procesos con una retroalimentación constructiva y mentoría ya que no buscamos fiscalizar, sino acompañar al maestro.

¿Cómo ve el futuro de Escuelas Bíblicas? ¿Qué desafíos nos quedan como iglesia para esta área?

Veo el futuro de la Escuela Bíblica con mucha esperanza, pero también con una gran responsabilidad. Estamos trabajando con vidas y con personas que necesitan conocer a Cristo, y eso exige que el maestro comprenda el verdadero valor espiritual de su llamado que no es solo dar una clase el domingo, sino ministrar el corazón de sus estudiantes.

Por lo tanto, algunos de los grandes desafíos en los que debemos enfocarnos serían:

  • Integración con la familia: Necesitamos que el maestro no sea un desconocido para el alumno. El desafío es propiciar instancias donde el maestro pueda conocer el entorno y la realidad familiar de los niños y estudiantes que llegan, para enseñarles y orar por ellos de una forma más cercana y efectiva.
  • Revalorizar el llamado y la motivación continua: Debemos despertar en los maestros graduados una verdadera motivación por seguir capacitándose. Queremos que entiendan que el servicio a Dios requiere constante disposición a aprender y crecer para dar lo mejor en el aula.
  • Identidad y compromiso: Recordar continuamente que nuestra labor tiene un impacto eterno, pues trabajamos directamente con almas que necesitan a Cristo.

Y como respuesta a esta necesidad de crecimiento, junto al Departamento de Enseñanza, estamos trabajando en la implementación de un diplomado, que es el gran desafío que tenemos por delante. Esto permitirá entregar a los hermanos herramientas más profundas y variadas, elevando la calidad de la enseñanza sin perder nuestra esencia ni el enfoque en la iglesia local.

Damos gracias a Dios por estas instancias en que podemos reforzar los conocimientos y adquirir nuevos, así como por los pastores y hermanos que voluntariamente apartan y dedican su tiempo en preparar estas jornadas a fin de perfeccionar los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. (Efesios 4:12)


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